lunes, 21 de octubre de 2013

AMOS Y MAZMORRAS I: LA DOMA



AMOS Y MAZMORRAS I: LA DOMA
LENA VALENTI

SINOPSIS:
Cleo siempre quiso ser agente especial del FBI, como su hermana Leslie, pero cuando la declararon no apta para el puesto tuvo que conformarse con seguir patrullando las calles de Nueva Orleans. Ahora, Leslie he desaparecido y el FBI le ha pedido que colabore en la misión de rescate. Ella ha aceptado sin pensarlo dos veces… y no sabe dónde se ha metido. Su hermana mayor estaba investigando una red de trata de blancas y tráfico de drogas de diseño, y había logrado infiltrarse en un juego de rol llamado Dragones y mazmorras DS. Cleo tiene que hacerse pasar por ella y convertirse en una sumisa. Muy amablemente, el FBI ha puesto a su disposición a un atractivo y arisco “profesor” para que la instruya en el oscuro arte del BDSM: Lion Romano, el hombre por el cual está coladita desde siempre.
En una carrera contrarreloj, ambos se enrolarán en una aventura llena de peligro, amor, sensualidad, crudeza y crueldad en la que las fustas y los látigos marcarán la realidad y el día a día.
Los juegos están servidos: los dragones salen de sus mazmorras. ¿Estáis preparados?


Cuando el libro de Amos y mazmorras llegó a mis manos, ya había leído algunos más sobre la temática del BDSM (a estas alturas ya todos habremos oído hablar sobre “Cincuenta sombras de Grey”). Y me había entrado curiosidad sobre el tema.
Tenía una gran duda, porque en Cincuenta sombras se habla del tema, pero asociado a un problema psicológico. Mi duda era si el BDSM surgía como respuesta a eso, a una psicopatología (bueno, eso es lo que yo había creído entender). Y en Amos y mazmorras hablan del tema, concretamente, hablan del libro de Grey:

“...son libros que pueden confundir a la gente. El protagonista estaba loco y traumatizado… y decidió meterse en el BDSM. Y ella pretende sacarlo de ahí. Pues adivina… los amos y las sumisas no quieren que nadie los salve. Y no responde a ningún tipo de psicopatía, ni paranoia, ni trastorno obsesivo compulsivo…”.

Así que empecé a verlo de otro modo (las prácticas sexuales de cada quién aquí están fuera de discusión).
Cuando terminé de leerlo entendí que

“El BDSM era un estilo de vida, no algo que te obligas a hacer porque la persona a la que amas te lo pide”.

Y… me gustó. El libro. La historia. Se me hizo mucho mejor que Cincuenta sombras (aunque también me gustó), porque no se centra sólo en ellos, en la pareja principal (Cleo y Lion), sino que te metes en la investigación, en el juego y, particularmente, a mí me entró curiosidad por saber más del tema.
Por supuesto, la alusión a la serie de dibujos animados de Dragones y mazmorras me recordó mi niñez (los amos: Hank, Shelly, Bobby, Diana, Erik y Presto; el amo del calabozo, Venger…). Es más, hasta busqué un video donde pudiera ver las clases de los amos. ¡Vi hasta con otros ojos los dibujos animados!
Pero volviendo al libro, ¡me gustó! Fue como conocer otra nueva cultura, el conocer otra nueva forma de ver y entender el sexo.

“…el BDSM debe ser un juego y un modo de vivir la sexualidad de cada uno. No una cárcel ni una moda. El BDSM es para siempre”.

Porque yo personalmente siempre había asociado este tipo de conductas con maltrato físico (incluso por internet hay muchos comentarios de gente que llama a los practicantes del BDSM de todo menos “guapos”). ¡No sé!, quizá yo sea una inculta, pero no había tenido mucha información sobre ello. Pero la forma en la que lo describe me hizo cambiar de opinión.

 “…el BDSM, al estar relacionado con látigos, ataduras, azotes, juguetes y prácticas agresivas, la gente tiende a asociarlo por con depravación, violación de la dignidad humana e, incluso, humillación y maltrato.
…los que jugamos sanamente en el BDSM no obligamos a nadie a hacer nada. Están ahí porque lo desean, porque necesitan eso, y nosotros les damos lo que necesitan. Es así de sencillo”.

Además, claro, me enamoré de Lion, Cleo me hizo reír con sus ocurrencias, y me quedé con ganas de más. ¡Así que voy a por la segunda parte!

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